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Capítulo 74: Respuestas alrededor del mundo

Sede de la Organización de las Naciones Unidas.
Turtle Bay, Manhattan, Nueva York.
Estados Unidos.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, mandó reunirse a todos los representantes de los países miembros de la ONU de forma extraordinaria y de urgencia. -Sus excelencias -habló Ki-moon-, como todos sabemos, estamos en una situación de emergencia global. Siete artefactos desconocidos se impactarán en menos de veinticuatro horas. Hasta el momento, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos han intentado infructuosamente detener esos aparatos. ¿Alguna sugerencia?
-Señor Secretario, ¿sabe si ha pedido dinero el responsable de este ataque? -preguntó el representante de Argentina.
-Sí, su excelencia, pero el responsable no quiere dinero... quiere destruir 10 kilómetros a la redonda de cada lugar en donde impacten todas y cada una de las siete lunas. -contestó Ki-moon.
-¿Y quién es el responsable de semejante atrocidad? -preguntó el representante de Portugal.
-Es una organización terrorista conocida como Shadaloo... su comandante, es un tal M. Bison... y es el que quiere este caos -respondió Ki-moon.
Se soltó un murmullo general en la sala. -¿Y qué gana ese Bison con destruir buena parte de La Tierra? -preguntó el representante de Ucrania.
-Sincéramente, no lo sabemos... -contestó Ki-moon.

La Casa Blanca.
Salón Oval.
Wáshington, D. C.
Estados Unidos.

El presidente Bárack Obama, había ordenado una reunión de emergencia con su Secretario de la Defensa, Ashton Cárter. -Cárter. Quiero un informe de los avances en la detención de esas lunas negras -ordenó Obama.
-Señor Presidente -comenzó Cárter a dar su informe-. Los últimos reportes nos indican que es imposible detener esos artefactos.
-¿Cómo...?
-Sí, Señor Presidente. El Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina han hecho hasta lo imposible para detenerlas, pero no han tenido éxito.
Obama se levantó de su escritorio. -¿Quién es el responsable de la operación? -preguntó.
-Byron Taylor. General de División de la Fuerza Aérea, Señor Presidente -respondió Cárter.
-Bien -terminó Obama esa conversación. De inmediato descolgó el teléfono y marcó un número.
-Taylor -contestó del otro lado.
-General Taylor. Habla el presidente Barack Obama. Quiero un informe completo de la operación.
-Errr... sí, Señor Presidente -trastabilló Taylor-. Hemos hecho lo humánamente posible para detener esta amenaza, pero nuestros esfuerzos han sido infructuosos.
-¿Han evacuado a la población? -preguntó Obama.
-En eso estamos, pero los civiles no quieren cooperar. ¡Están muertos de pánico, Señor Presidente!
-Entiendo. ¿Tenemos alguna esperanza?
-Sí... el general William F. Guile.
-¿El general Guile...? Entonces sólo nos queda encomendarnos a Dios y pedirle que rindan fruto sus esfuerzos.

Sede del Gobierno Ruso.
Antiguo Edificio del Sóviet Supremo.
Moscú, Rusia.

El presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, también ordenó una reunión de emergencia con su Primer Ministro, Dmitri A. Medvédev. -Hummm... esto no me gusta nada. -admitió Putin-. Tal parece que los Estados Unidos están detrás de esto.
-No, Señor Presidente -contestó Medvédev-. De hecho, Estados Unidos ha hecho lo que ha podido por detener estos ataques, al igual que nosotros, pero sus esfuerzos han sido en vano.
-¡TONTERÍAS! -exclamó Pútin-. ¡Todo es una simulación por parte de ellos para destruir a Rusia! ¡De eso estoy seguro! O si no, dígame, ¿quién está detras de este plan macabro?
-Shadaloo -contestó Medvédev.
-¿Shadaloo...? ¿La organización criminal a la que el camarada Zangief combatió hace algunos años...?
-Exáctamente.
-Vaya... por primera vez los americanos no tienen nada que ver en esto...

Y ahí mismo, observando desde lo alto de un edificio el desastre en el que se había convertido la ciudad de Moscú ante el pánico generalizado, Helen abrió un libro y empezó a leer:

"Después de 130 días de silencio, un niño rubio, que estaba igualmente lleno de fuego y agua, apareció. Ese niño, lleno de verdadera compasión, escuchó los deseos de esa gente."

Cuando terminó de leer, cerró el libro y lo estrechó contra su cuerpo. -Casi allí... Casi estamos allí -dijo, mirando al cielo. Urien se acercó a Helen e interrumpió sus pensamientos. -Bienvenido, Amo Urien -lo saludó Helen, con una reverencia profunda.
-He oído de una TONTA a la que su propio perro la mordió -dijo Urien.
-Esto... no se ha hecho aún, mi amo -contestó Helen.
-¡HUMPF! Estaré esperando tus buenas noticias -replicó Urien, mientras se alejaba de ahí.
Helen lo miró con rabia -Pagarás muy caro tu osadía -lo amenazó, en voz baja.

Palacio Apostólico.
Oficinas Papales y capilla privada de Su Santidad.
Plaza de San Pedro.
Ciudad Estado del Vaticano.

Estaba el Papa Francisco, rezando en su capilla privada. Pedía a Dios para encontrar una solución al problema de las lunas negras. -Disculpe, Su Santidad -lo interrumpió su secretario privado, Mons. George Gánschwein-. El Cardenal Pietro Parolin quiere audiencia con usted.
El Papa se incorporó del reclinatorio y se dirigió a Gánschwein. -Ah, sí... el Secretario de Estado. Dígale que pase, por favor.

Entraría el cardenal Parolin, y besó el "anillo del pescador" del Papa. -Su Santidad -habló el cardenal Parolin-, estamos en graves problemas.
-¿A qué se refiere con eso, cardenal? -preguntó el Papa.
-Nadie ha podido detener a esas lunas negras, Su Santidad -informó el cardenal Parolin-. ¡Pareciera que es un castigo divino!
-No es momento para alarmarse de ese modo, cardenal -repuso el Papa-. Tenemos que guardar la calma y esperar lo mejor... a la vez que nos preparamos para lo peor.

Sonaría el teléfono del Papa. Gánschwein tomó la llamada. -¿Diga...? Sí. En un momento se lo paso (tapó el micrófono con una mano y se dirigió al Papa.) Es Justin Wellby -informó Gánschwein, sin ocultar un mohín de desagrado.
-Mi amigo, el arzobispo de Canterbury. Deme ese aparato, por favor -pidió el Papa-, y deje de poner esas caras cuando me hablen representantes de otras religiones cristianas, por favor.

El Papa Francisco tomó la llamada y estuvo largo rato conversando con Wellby, sobre la situación de las Lunas Negras.

Sede de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Bruselas, Bélgica

Por si no fuera suficiente, se había armado un rifirrafe en la Sesión de Emergencia de la OTAN. Los representantes de los diversos países miembros, en vez de buscar una solución conjunta, se habían dedicado a culparse los unos a otros. El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, acabó abajo de una mesa, tapándose los oídos ante tanto grito. La cosa llegó a un punto en el que Stoltenberg ordenó un receso indefinido.

Residencia Kánzuki
Tokio, Japón.

Rashid tenía mucho tiempo quebrándose la cabeza en su habitación -Rayos... nada más no encuentro la solución a este problema -se lamentó. Tenía horas buscando información en Internet, así como en los archivos obtenidos en su computadora. Comenzaba a sentirse frustrado cuando... tocaron a su puerta. -Adelante -indicó.
Chizuru entró a la habitación -Hola, Rashid -lo saludó con familiaridad.
-Hola, Chizuru -contestó Rashid el saludo.
-Veo que no la estás pasando muy bien.
-Tengo horas buscando información, y no encuentro la solución al problema -explicó Rashid. Se levantó de su asiento e hizo un ademán de desesperación.
-Exáctamente, ¿qué estás buscando? -le preguntó Chizuru.
-Una palabra secreta... una clave que detenga desde adentro a estas lunas negras -contestó Rashid.
-¿A qué te refieres con "desde adentro"?
-A que tengo que meterla en la computadora central que está en la base de Shadaloo. A eso me refiero.
Chizuru se quedó pensando. -Si algo me enseñaste, cuando trabajabas en mi compañía, era a que a veces las soluciones aparecían hasta que tenías el problema en frente, ¿recuerdas?
-¡Claro que lo recuerdo! -respondió Rashid-. Y también recuerdo que el Consejo Directivo de tu compañia acordó en despedirme por algo que yo no hice.
-Lo sé... créeme que yo no tuve nada que ver con eso.
Rashid la miró con desconfianza.

Apareció otro de los mayordomos de Karin. -Rashid-san, lo buscan en la sala de trabajo -dijo escuetamente.
-Ahí voy...

Ya con todos reunidos en la sala de trabajo, Guile comenzó a hablar. -La situación, ya todos las sabemos. Tenemos menos de veinticuatro horas para detener esas Lunas Negras y evitar una catástrofe a nivel mundial. Para detener a esas Lunas Negras, no nos queda otro remedio que entrar a la base de Shadaloo y desactivarlas desde ahí, ¿entendido?
-Entendido -contestaron todos en coro.
-Rashid -continuó Guile-, tú ya has estado en la base de Shadaloo. ¿Nos puedes decir en dónde está?
-Sí, general -contestó Rashid, al tiempo que conectaba su laptop a un monitor y mostraba un mapa. -La base de Shadaloo -explicó-, es una isla artificial que se encuentra en las costas de Tailandia.
Rashid fue ampliando la imagen hasta mostrar en "todo su esplendor" a la base de Shadaloo. -¡Un momento! ¿Nos quieres ver la cara de IDIOTAS? ¡ESE ES EL LOGO DE SHADALOO! -protestó Ralf.
-La base de Shadaloo fue construida siguiendo la forma del logo de Shadaloo -se defendió Rashid.
-Vaya, Bison es el rey de los ególatras -opinó Clark.

Guile no hizo caso a ese comentario y siguió con la estrategia a seguir. -Tengo pensado que sería mejor atacar esta base desde los cuatro puntos cardinales al mismo tiempo. Nuestras probabilidades de éxito aumentan considerablemente si lo hacemos así.
-General... no se le olvide la nave que capturamos en Rusia -recordó Francisco.
-¿Sirve para el combate?
-¡Ya lo creo, general! Mi hermano y yo la estuvimos revisando en el trayecto, y tiene lo mejor y lo más reciente en cuanto a armas se refiere.
-Desafortunadamente, no tuvimos oportunidad de probar el armamento, señor -aclaró José Luis-. Entre el tiempo transcurrido desde que regresamos y el "chistecito" de Bison...
-Pues, creo que tendremos que probar "en frío".
-Ya después veremos eso. Por lo pronto, quienes se sientan en condiciones óptimas para esta pelea, acompáñenme a la pista privada. Iremos en el "Thunderhawk" a la base de Yokota y ya ahí nos repartiremos en diferentes aeronaves, ¿entendido?

Guile, Nash y Cammy salieron de la sala al patio... y todos, exceptuando a Juri, a Abel y a Decapre, acompañaron a Guile a la pista.

Base Aérea de Yokota
Tokio, Japón

(Lean esta parte escuchando: "Until it's Gone", de Linkin Park.)

-Damas y caballeros, -habló Guile-. Por lo menos una aeronave será solo para transportar... "personal", por así llamarle. Será uno de los helicópteros de los Kánzuki. Ese helicóptero será piloteado por Shibazaki, quien creo que ya se repuso bastante. Ahí viajarán Ibuki, Birdie, Zangief, Mika, Karin, Laura y Chun-Li.
-De acuerdo -asintió Karin.
-Bien, chicos -habló Chun-Li-, hora de patear traseros.
Una vez dicho esto, ese grupo subió al helicóptero de la familia Kánzuki (cabe aclarar que este es OTRO helicóptero, distinto al que desbarató Álex en el regreso de la misión anterior.
-Yo tambien iré con ustedes -se ofreció Dhalsim, quien se había teletransportado... justo atrás de Francisco, como ya era costumbre. Dhalsim subió al helicóptero.

-Ahora -volvió a hablar Guile-. El Detective y el Soldado ofrecieron la aeronave que ellos capturaron (se dirigió a los Castillo) -Ahora a ustedes les toca decidir quién subirá a bordo.
-De entrada Ángel, que es la que sabe pilotear esa cosa -dijo Francisco-. También podrían venir con nosotros (claro, si ellos así lo desean) la agente Hyacinth, Gunlock, Álex, "Aladino" y "El Genio".
-¡QUÉ ME LLAMO RASHID, EL DE LOS VIENTOS TURBULENTOS! -protestó Rashid.
-Amo... quiso intervenir Azam.
-Bueno bueno, como sea... si quieren venir, vayan subiendo de una buena vez -dijo José Luis.
Todos los mencionados subieron a la aeronave de NESTS.

-Informo, tenemos dos aviones F-15 y dos aviones Panavia Tornado. White, tú y el coronel Wolfmann irán en los Panavia, mientras Charlie y yo iremos en los F-15.
-Sí, general -contestó Wolfmann.
-Cammy... -habló Nash-, ¿puedo preguntarte si sabes volar un avión de combate?
-¡Claro que sé cómo volar! -contestó Cammy-. Fue de lo primero que aprendí en Delta Red, ¿sabías?
Cammy, Wolfman y Nash subieron a sus respectivos aviones.

-Tengo entendido que el Escuadrón Ikari es propietario de este helicóptero Mil Mi-24 -comentó Guile.
-Así es, general Guile -contestó Heidern.
-Entonces no tengo que decir quiénes irán en este helicóptero.
Heidern, Leona, Whip, Clark y Ralf abordaron a su helicóptero.

-Y ya para terminar, los miembros restantes: Hoshi, Masters, Kazama, Kusanagi, Yagami, la hácker Chizuru y los cuatro Shinobi, irán en el "Thunderhawk". ¿Alguna pregunta?
-Yo tengo una -se animó Ken-. ¿Alguien de este grupo sabe manejar esta cosa?
Entre ellos se vieron y negaron con la cabeza. -Yo puedo hacerlo -se ofreció McCoy.
-¡Cierto! Me olvidaba de usted, oficial McCoy.

Cuando este grupo abordó el "Thunderhawk", Guile se subió a su F-15. -¡Compañeros! -se comunicó por radio con las otras aeronaves-. ¡Enciendan motores!
Todas las aeronaves fueron encendidas. En ese punto, Nash se comunicó por radio con Cammy. -Por favor... cuídate mucho -le pidió.
-Tú también, Charlie -contestó Cammy.
-Suerte a todos -deseó Guile.

Las ocho aeronaves tomaron pista y despegaron con rumbo a la costa de Tailandia, específicamente, el Cuartel General de Shadaloo... donde Bison ya los esperaba, cargándose con toda la energía negativa que le llegaba de la desesperación y el miedo de los habitantes del planeta. -¡Vengan a mí...! Vengan... ¡¡PARA QUE LOS APLASTE COMO INSECTOS!!

:iconinukaiser:
inukaiser Featured By Owner Sep 19, 2016
se esta poniendo mas interesante la cosa y encima incluiste a personas reales:el presidente de EE.UU Barack Obama,el presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin y el Papa Francisco.Amigo tenes talento por cierto le echarias un vistazo al fic que estoy que publique aca inukaiser.deviantart.com/art/D…
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:iconel-rockero:
El-Rockero Featured By Owner Sep 20, 2016  Hobbyist Digital Artist
Pedrovargas by El-Rockero  
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September 18, 2016
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Sta.sh Writer
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